Para los budistas, la limpieza es un ritual casi de purificación del alma. Una manera de entender nuestro espacio; organizar nuestra mente; de agradecer a todos esos pequeños objetos cotidianos que en su momento nos sirvieron; pero, sobre todo, es una forma de valorar  y apreciar con calma todo lo que tenemos. Y es que, en definitiva, cualquier simple objeto que nos rodea ha sido elaborado/pensado/diseñado con esmero y conciencia en alguna parte del mundo.

Y, como no, la joyería es una de esas artes y complementos que no se escapan de este ritual, ya que no solo estéticamente se aprecian mejor, sino que alargan su vida siempre que estén bien limpios y resguardados.

Por eso, a continuación os facilitamos algunos pequeños trucos que nosotras utilizamos.

Cómo limpiar tus joyas

Joyería de plata: en internet hemos leído muchos artículos sobre el bicarbonato sódico, el aluminio o productos químicos como el Aladdin Sidol. Sin embargo, nuestra experiencia nos dice que la mejor manera (y la menos corrosiva) de lavar las joyas de plata es utilizando agua caliente, jabón neutro y un trapo de algodón limpio. Se introducen las joyas en un pequeño recipiente, se lavan frotando con el jabón o bien se dejan unos minutos en remojo y, posteriormente, se secan con cuidado.

Joyería de latón bañado en oro: aquí es especialmente recomendable no incorporar ningún producto químico demasiado corrosivo. En nuestro caso, solemos utilizar agua tibia (no caliente) mezclada con jabón neutro y frotamos con un cepillo dental de cuerdas suaves. Una vez hemos frotado con delicadeza, secamos con un trapo de algodón 100%.

 

 

Como siempre, cada persona tiene su propio ritual de limpieza y, siempre que cumpla con el objetivo, será el idóneo y el mejor posible. Como reza el refranero: “cada maestrillo tiene su librillo”.

Pero como no todo es limpiar, sino también guardar y mantener a buen recaudo, siempre recomendamos guardar cada joya en su pequeña bolsa (en nuestro caso, es la que mostramos en la fotografía, de algodón 100% y con acabado aterciopelado) o bien en un joyero que se pueda cerrar, para que no penetren las motas de polvo.

En definitiva, unos sencillo pasos que se pueden hacer en cualquier momento y que no requieren ningún dispendio económico, ya que son productos que tenemos siempre a mano.

A continuación os mostramos nuestras colecciones de plata de ley 925:

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Y aquí nuestras colecciones de latón bañadas en oro:

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